Si bien la nutrición nitrogenada del trigo es un tema ampliamente abordado, existen ciertos conceptos como la interacción fertilizante-medio-cultivo, que no se manejan cotidianamente y se deben tener en cuenta para lograr el mayor beneficio posible. El Ing. Daniel Germinara de Yara Argentina explica porqué el uso de un fertilizante que contenga el nitrógeno como nitratos impacta mejor en las plantas y en los rindes.
Los cultivos absorben la mayoría del
nitrógeno bajo la forma de Nitrato (NO3) y en menor media como Amonio (NH4).
Cuando se aplican fertilizantes con una baja concentración de nitratos, o
incluso sin nitratos, es necesaria una transformación para que las plantas lo absorban.
La primera etapa de esta transformación se denomina amonificación, y es
catalizada por enzimas llamadas ureasas. El segundo paso es la nitrificación,
llevado a cabo por las bacterias Nitrosomonas y Nitrobacter, que transforman el
Amonio a Nitrito (NO2) y luego lo oxidan a Nitrato. Cabe considerar muy
especialmente, que estas bacterias necesitan de condiciones específicas para
efectuar su “trabajo” entre las cuales se pueden destacar: temperaturas entre
25 y 30 grados, pH entre 6 y 7 y una condición de humedad de suelo cercana a
capacidad de campo. Esto hace que muchas veces el nitrógeno que se aplica no
esté disponible para la planta en el momento justo. Por ejemplo, en una
aplicación al macollaje en invierno, desde que se fertiliza hasta que el nitrógeno
se transforma a nitrato, puede transcurrir de 4 a 6 semanas. Por lo tanto, el
impacto que posee el nitrógeno en rendimiento por la fijación de macollos
fértiles, granos y espiguillas se puede ver atenuado ya que habrá un desfasaje
entre su requerimiento y su disponibilidad. Todo esto, se ve empeorado bajo
condiciones de bajas temperaturas, baja disponibilidad hídrica y pH por
debajo de 6 o encima de 7. Esto redunda en un menor impacto en rendimiento del
nitrógeno aplicado
Hoy, con el trigo en macollaje, el cultivo no puede esperar y precisa una
fuente de nitrógeno de rápida disponibilidad, sobre todo en trigos de ciclo
corto.
El nitrato como herramienta:
Para maximizar el impacto del fertilizante aplicado en el rendimiento, la
alternativa es utilizar algún fertilizante que contenga nitrógeno bajo la forma
de nitrato en su composición, el cual no necesita transformación en el suelo
para que el cultivo lo absorba. Esto permitiría independizarse más de las
condiciones ambientales para la correcta nutrición nitrogenada del trigo o la
cebada. Una vez aplicado este tipo de fertilizantes y disuelto físicamente con
los rocíos, el cultivo ya estará absorbiendo el nitrógeno bajo la forma de
nitrato que contiene.
Yara posee un fertilizante con alto contenido de Nitrato: YaraBela Nitrodoble.
Gracias a su composición química, el nitrato que contiene es absorbido
rápidamente, aún bajo condiciones de baja temperatura o baja disponibilidad
hídrica, como suele suceder durante la época de macollaje del trigo y/o cebada.
Esto lo convierte en el fertilizante más indicado para utilizar en la
refertilización nitrogenada. Además, la rápida disponibilidad del nitrógeno que
contiene permite ampliar la ventana de aplicación hasta estadios más avanzados
del macollaje, dando mayor tiempo a la toma de decisión. Por otro lado, el alto
peso específico de YaraBela Nitrodoble permite lograr mayor ancho de trabajo en
aplicaciones en cobertura y menor riesgo de “franjeado” del cultivo bajo
condiciones de viento.