La justicia española entregó a los abogados de la familia de Juan Pablo Torroija y a representantes consulares las imágenes de las cámaras que registraron el suicidio de este "okupa” argentino, cuando se encontraba en una comisaría de la ciudad catalana de Girona.
Se
trata de un video, de más de tres horas, que recoge imágenes de las
cámaras de seguridad de la comisaría de la policía municipal de Girona
donde estuvo detenido Torroija (41) el 11 de julio, desde el momento de
su ingreso hasta que fue traslado al hospital Trueta de la misma ciudad,
donde murió tres días después.
“Las imágenes muestran como Torroija se ahorca”, explicó a Télam una fuente que pudo ver el material audiovisual.
El video fue entregado a las partes interesadas un día después del
cierre de la causa, que la familia tenía intención de recurrir tras
insistir públicamente en las irregularidades del caso y en que Torroija
podría haber sido víctima de abuso policial.
La jueza de Instrucción 4 de Girona, Gemma Garces Sesé, dispuso ayer
el cierre de la causa al considerar que la muerte de Torroija se produjo
por un “acto voluntario de suicidio, sin que se aprecie omisión
penalmente relevante en la actuación de los agentes custodios a la que
se pueda atribuir el resultado producido y menos aún una actuación
voluntaria negligente".
La magistrada fundamentó su decisión en los informes médicos y
forenses, testimonios policiales y las imágenes de las cámaras se
seguridad de la comisaría en donde estuvo detenido el “okupa”.
En las imágenes de la comisaría se lo puede ver a Torroija “caminado
por la celda, con una camisa abierta, de color verde. Durante un buen
tiempo se levanta y se tira en una cama, hasta que en un momento hace
una cuerda con la camisa y la ata a los barrotes de la puerta, se hace
un nudo en el cuello, y se ahorca”, relató la fuente consultada.
“En todo momento parecía muy calmo, en buen estado. También se ve
claramente su cuerpo cuando se saca la camisa y no tenía marcas de
golpes”, añadió.
Entre el momento en que se saca la camisa y comienza a hacer el nudo y
hasta que los agentes entran a la celda pasaron 19 minutos.
“La cinta, cuyo tiempo más o menos coincide con el horario de la
entrada de Torroija a la comisaría, marca las 3.33 cuando él arma el
nudo para ahorcarse y las 3.52 cuando entran los policías a la celda”,
indica la fuente.
“Cuando los policías ingresan a la celda se ve cómo lo descuelgan de
los barrotes, le sacan la camisa del cuello, lo ponen en el suelo e
intentan reanimarlo”, agrega.
En su resolución, la jueza sostuvo que "los agentes tuvieron un
correcto actuar respecto a la custodia del detenido, adoptando las
medidas necesarias tendientes a garantizar su integridad física", y que
el detenido "no mostraba un actitud o conducta que hiciera presumir una
actuación policial distinta a la llevada a cabo, y muchos menos prever
el fatal desenlace".
En la grabación se puede ver, también, a los policías haciendo
trabajos administrativos y cuando los servicios de emergencias acudieron
a asistir a Torroija.
Las imágenes entregadas registraron el momento en que la policía le
tomó los datos a Torroija y al otro hombre detenido junto a él, y cuando
les retiran los objetos que traían con ellos y que serían lo que habían
robado.
La juez también entregó el libro que registró la entrada de Torroija
en la comisaría, firmado por él, en el que consta que pidió que ni la
familia ni el consulado fueran informados de su arresto.
La familia supo de la muerte de Torroija recién dos semanas después
de que sucediera y por medio de unos amigos que advirtieron que había
sido golpeado duramente por la policía.
El consulado tampoco tuvo conocimiento de los hechos por vías no
oficiales, por lo que reclamó que el caso no se cerrara hasta que fuera
esclarecido y que el cuerpo no se inhumara.
A requerimiento de la familia y las autoridades argentinas, la jueza
aceptó, el 1 de agosto, mantener abierta la investigación, pero en menos
de 24 horas y después de analizar el expediente, cerró el caso.
La magistrada entregó copia de toda la documentación solicitada por
la familia a sus abogados, uno de ellos Mónica Tarradellas, socia de
Benet Salellas.
Además, se entrevistó con el cónsul general de Argentina en Barcelona, Felipe Álvarez de Toledo.